EL MEJOR JUAN PABLO DURAN, SE SINCERA Y HABLA DE SU VIDA
04 may. 2011
En el cara a cara con el candidato del PSOE a la Alcaldía de Córdoba, Juan Pablo Durán, se ahonda especialmente en la trayectoria personal, dado que, al ser la primera vez que concurre a las municipales, es el aspirante menos conocido. En casi dos horas de charla, entre plato y plato, José Javier Rodríguez Alcaide destaca el grado de sinceridad que percibe en las respuestas de un hombre que no duda en comentar momentos muy difíciles de su vida, y para el que "la palabra esfuerzo no es una palabra cualquiera; es la clave de todo".
Para el recuerdo de esos primeros años, en los que se forma el carácter con el entorno vital y los profesores que inspiran modelos de conducta, Durán destaca en su recuerdo a Quico Pastor, ya fallecido, que en los Salesianos estimulaba el deseo de superación y de competitividad de los alumnos. Estamos entonces ante un joven que vive en un entorno de dificultades familiares y que, con apenas 15 años, siente un deseo de huida, de alejamiento del núcleo familiar, que le lleva a madurar muy deprisa y le acerca a una situación de peligro que finalmente no le atrapa. Él es el mayor de cuatro hermanos, y, como tal, sufrió una situación que no le avergüenza relatar, y que ha forjado en gran parte su carácter: su padre, maquinista ferroviario, cayó en las redes del juego como algo derivado de su dependencia del alcohol, y ambas enfermedades crearon problemas de convivencia en la familia, alejando a su hijo de una realidad que se le presentaba adversa. Hoy día, esa familia la ha recuperado plenamente, y su padre, fundador de Acojer, ejemplifica ese concepto que implica no darse en la vida por vencido. Y Durán es abstemio.
Con esos 15 años se relaciona con jóvenes mayores que él que le acercaron al hachís. No siguió adelante en este mundo (algún amigo de entonces ha caído por el camino) por su afición al fútbol y por la invitación de una persona a la que recuerda con cariño, Diego Soto, que fue preparador físico del Betis y que le introdujo en el mundo del deporte, dejando atrás aquellos devaneos peligrosos.
El deporte y su esposa, Olga, a la que conoció en el instituto López Neyra, con la que inició un romance precoz que ha persistido en el tiempo y en las dificultades. La cita con admiración muchas veces como la persona con los pies en el suelo, que le conoce y le acompaña y que nunca le dejaría ensoberbecerse o alejarse de los valores importantes de la vida.
Cuenta como se quedó a unas décimas de conseguir en la selectividad nota suficiente para estudiar Medicina, cómo se marchó a la mili al encontrarse con un año baldío y cómo renunció a esos estudios para empezar a trabajar como aprendiz en una modesta empresa de la madera de la familia de la que entonces era su novia, y ahora su esposa. Trabajaba de día y estudiaba por la noche Graduado Social, que no acabó.
Durán ha tardado mucho en ser político. Durante muchos años trabajó en esta empresa privada y vivió la crisis del 92 con gran crudeza, sufriendo lo que muchos pequeños empresarios vivieron entonces y viven ahora, los impagos que arrastran al desastre a una pyme y la cerrazón de los bancos, empezando por Cajasur, que fue la primera que le cerró las puertas, recuerda. En este punto se indigna y dice haber aprendido que "a los bancos hay que hablarles a voces". Al final, fueron sus amigos, con ayuda económica, con encargos de trabajo, los que le permitieron sobrevivir. Por eso coloca la amistad como una de sus vivencias más importantes. Fue una etapa difícil hasta el punto de que hubo una Nochebuena, ya casado y con dos hijos, sin cena en su casa porque no había dinero para ir al supermercado.
Es normal que una persona así destaque el esfuerzo como el arma principal para que los seres humanos salgan adelante, y diga con rotundidad que no cree en la suerte: "La suerte no existe". El profesor Rodríguez Alcaide ejemplifica con los clásicos. "Aquiles salió de su gineceo y se fue a luchar a Troya. ¿Por qué has querido salir del anonimato y entrar en la vida pública?", le pregunta. El político comenta que no ha sido un proyecto deliberado, que unas cosas han ido llevando a las otras. Llega a la política de la mano de su hermana Inmaculada, actual primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Córdoba, que le pidió que hiciera de interventor del PSOE en una mesa electoral. Cuando terminó la jornada decidió sacarse el carné.
Luego sustituyó a José Antonio Ruiz Almenara en la secretaría general del PSOE de Córdoba. Ha sido por ahora el secretario provincial del PSOE cordobés más respaldado por los afiliados de la etapa democrática. El último empleo que tuvo fue el de gerente de la empresa medio ambiental Rimacor, en donde tiene excedencia.
¿Y por qué dio el paso como candidato a la Alcaldía? Intentó sin éxito que aceptaran ese puesto los ex ministros Miguel Ángel Moratinos y Carmen Calvo y, ante sus negativas, dio el paso adelante, a pesar de ser poco conocido por el electorado. ¿Por qué? Durán interpretó que no podía quedarse atrás como un general en una batalla y mandar a otros al combate. "Era un momento complicado. Si hubiera sido fácil yo no estaría aquí". Y, una vez más en su vida, Durán tiró para adelante.
