El tsunami Bergoglio - por Carmen Mansilla
27 abr. 2014En los últimos meses, un bombardeo diario de titulares pelea por precisar las características y secuelas del tsunami que según indican “está suponiendo una renovación total”.Con total seguridad, el sismo es de magnitud 7.7 años de vida y tiene su epicentro localizado en el seno de una familia modesta.
Hasta hace un año, el tsunami estuvo reclutado a una zona del mundo donde ha llevado una vida comprometida y dedicada a los más pobres, pero el día 13 de marzo de 2013 incrementó su extensión, por medio de su nombramiento papal, llegando a alcanzar todos los rincones de la tierra. Después de un año de actuación no hay riesgo de peligro, todas sus secuelas tienen una cara amable: no ha arrebatado vidas ni ha desalojado hogares, tampoco hay desaparecidos; por el contrario ha inundado la tierra con una capa de agua que deja rastro de su carácter carismático y modesto.
La inundación es fruto de una oleada de sucesivas acciones imprevisibles que desconciertan a toda la población: ha removido comisiones, auditorias, un ministerio de economía, etc. por poseer un carácter activo e inquieto; ha renunciado a sus privilegios, rehúye del protocolo y da ejemplo, ¡no habla, actúa!; circula en un Renault 4L blanco y viste zapatos gastados de cordones, cruz de plata y hábito blanco; paga la cuenta de los alojamientos por los que pasa; hace uso del humor y la alegría en exceso; es un revolucionario que no desarrolla su papel como el ejecutor de un plan establecido sino que su solidaridad le lleva a reaccionar en función de los impulsos de la gente y reconoce que “ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos”. No es un fenómeno corriente.
Su capacidad de expansión le ha permitido ir más allá de los seguidores de la Iglesia. No ha roto como una ola masiva en la costa, sino que ha emergido rápidamente en todas clase de áreas (sin distinción de condición social, de salud, de educación,…) para que las casas sean desalojadas sin ser destrozadas. Descarga su energía para que se unan en la difusión de su reforma “haciendo ruido”, inundando el mundo con los valores que predica: solidaridad y esperanza.
Un líder persigue unos valores, los difunde e influye en sus seguidores. A lo largo de la historia hemos presenciado a numerosos líderes: políticos, sociales, tradicionales,… que no han conseguido cambiar el mundo porque han restringido su campo de influencia en función de una ideología política o de unas condiciones determinadas. Sin embargo, el evento Bergoglio,merece ser reconocido, como citan los medios, como una “revolución total” porque está protagonizado por un líder sin intereses, Jorge Mario Bergoglio, cuyo único objetivo es desplegar frescura y libertad durante su lucha contra la injusticia económica y social. Es un deslizamiento superficial de la tierra que por partir de un epicentro con dificultades ha fijado su objetivo en destruir las desigualdades y en cooperar para proteger a los más débiles: los pobres y los enfermos.

