TRAS LOS RECORTES Y LA MALA VISIÓN DEL GOBIERNO LLEGA LA REMODELACIÓN EN LA QUE CARÁN MINISTROS COMO WERT O ANA MATO.LA FECHA, DESPUÉS DE VERANO.

Poco más de cien días del primer Gobierno de Mariano Rajoy y su caída en la valoración de la opinión pública aparece con ribetes de catástrofe, según el último barómetro del CIS. La del propio Rajoy es para echarse a llorar, con un 3,88 (entre un mínimo de 0 y un máximo de 10), por debajo de la de Pérez Rubalcaba, 4,11. La débil imagen del líder del PP llama ya poco la atención, ya que en su etapa de líder de la oposición tampoco brilló en exceso. Es más, por delante de la valoración de Rubalcaba sólo ha estado en los resultados del barómetro del mes de enero, es decir, nada más llegar a la Moncloa. Normalmente, los indicadores de valoración del Gobierno y de voto al partido en el Gobierno tienden a ir de más a menos, en lo que podría ser el desgaste del ejercicio del poder. Con respecto a esto último, hay que destacar cómo en el barómetro del mes de enero la diferencia de porcentajes en declaración directa de voto (antes de la cocina que lleva a la estimación del porcentaje de voto válido) situaba al PP 12 puntos por encima del PSOE (30,5% frente a 18,2%), percibiéndose la caída de los socialistas. Tres meses después, la diferencia se reduce a 3 puntos (24% frente a 20,8%), más por caída del PP que por ascenso del PSOE. Sin duda, lo más destacado es que con tan escaso recorrido de la legislatura, no haya ni un solo ministro que alcance el aprobado en la valoración de los españoles. El que mejor puntuación obtiene es Gallardón con 4,31, siguiéndole la Vicepresidenta con un 4,22. El peor, Wert, con un raquítico 3,19. Como se dice en las redes sociales, con esta nota se queda sin beca y sin pasar al curso que viene, lo que es una invitación a que se marche. Hay que señalar que el campo educativo, el de José Ignacio Wert, es especialmente activo en el ciberespacio contra las medidas del ministerio. La valoración media del actual Gobierno del PP es de 3,8.

Foto de familia del Presidente del Gobierno y los miembros del Consejo de Ministros de diciembre de 2011

Poco por encima de la que obtuvo el Gobierno de Zapatero en la última ocasión en que el CIS les puso nota, en octubre de 2011, con unas elecciones a la vuelta de la esquina y un grave deterioro fraguado durante tres años y medio de crisis económica. Entonces, la media era de 3,5 y eso que contaban en sus filas con ministros con una bajísima valoración, como Leire Pajín. En aquellos momentos, la ciudadanía tenía la ocasión de cambiar de Gobierno a través de los votos en la convocatoria del 20N. En este momento, reclamar nuevas elecciones es prematuro. Pero, de seguir así, una remodelación de Gobierno se exige como necesaria sin tardar mucho. Porque, además, a las bajas valoraciones, hay que añadir la jaula de grillos en que se está convirtiendo el actual Ejecutivo: sin una política de comunicación que unifique los mensajes, sin decisiones ni liderazgo claro, con una vicepresidencia que parece tirar más de autoritarismo que de legitimidad, con enfrentamientos evidentes entre ministros, como los públicos entre Montoro y de Guindos, etc. Eso sin hablar de la ausencia de conexión con el partido. De seguir así las cosas, la reordenación del Gobierno será una exigencia. Y tal vez las cosas pasan por la recuperación del derrotado Javier Arenas, con ascendencia sobre Cospedal y sobre el propio Rajoy, siempre que éste no le perciba como un contrincante político, lo que tras el enésimo batacazo en Andalucía parece poco probable.

 

/ELPULSO.ES/

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