NO HAY TIEMPO QUE PERDER,ES MOMENTO DE DECIDIR
16 may. 2011Los políticos que deciden el presente del PSOE caminan muy preocupados por el filo que conduce a las elecciones del próximo domingo, donde se renuevan más de 70.000 cargos públicos: 68.462 concejales de 8.116 municipios; 824 parlamentarios de 13 comunidades; y 1.193 diputados provinciales. El poder socialista se la juega en toda España y algunos de esos políticos que gobiernan el presente del PSOE temen que el partido sufra el peor revés electoral de sus últimos 20 años con la pérdida de alcaldías emblemáticas (como Barcelona y Sevilla) o comunidades donde sólo ha gobernado hasta ahora el PSOE (como Castilla-La Mancha y Extremadura).
Hay ya una corriente de opinión dentro del partido que temiendo lo malo (una dolorosa derrota el 22 de mayo con pérdidas de poder importantes) no quiere lo peor: una guerra sin cuartel en todas las federaciones de España para elegir al sucesor de Zapatero. Esa corriente, o riachuelo, promoverá la necesidad de un pacto para evitar que si hay desastre el 22-M el partido se enrede en unas primarias ásperas entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. Ninguno de los dos aspirantes parece, a estas alturas del duelo anunciado y pese a su silencio impuesto, dispuesto a firmar esa paz.
Mientras los socialistas temen al futuro, el PP aspira a lograr una victoria contundente y simbólica en algunos territorios como Castilla-La Mancha para precipitar el fin de una era que inauguró José Luis Rodríguez Zapatero en 2000. Desde entonces, el PSOE ha ganado espacios de poder en casi todas las instituciones hasta llegar a gobernar en Galicia, País Vasco y Cataluña, comunidades donde habían estado en la oposición desde el inicio de la actual etapa democrática. Del éxito inconmensurable con Zapatero de presidente, el PSOE ha pasado a la amenaza de un fracaso colosal con Zapatero de retirada.
Miran los líderes socialistas de reojo a las encuestas, porque si lo hicieran de frente la depresión les paralizaría y no podrían pedalear en esta empinada campaña electoral, una de las más tristes e incomprensibles de los últimos 30 años.
Son comicios donde se juzga en las urnas la gestión de 8.116 alcaldes y de 13 gobiernos autónomos. La corrupción gana por goleada allá donde se presenta, al menos en el partido previo de las encuestas. Y, sin embargo, casi nadie se atreve a lanzar mensajes a los que votan para que repudien a los que roban. El PSOE tiene una teoría: la corrupción perjudica más a la izquierda que a la derecha, porque los votantes de izquierdas toleran menos esas prácticas que los de derechas. Y sobre esa teoría han levantado un edificio de silencios incomprensibles, como cuando el presidente Zapatero ha mitineado en la Comunidad Valenciana o en Baleares, feudos donde la gestión del PP ha llenado los juzgados de políticos imputados por corrupción.
En esos lugares, los dirigentes del PP no tienen que responder ante la opinión pública por esos hechos porque la oposición ni interroga ni comenta y ellos no conceden entrevistas o las conceden a sabiendas de que no habrá preguntas molestas.
Hay muchas teorías sobre este misterio del 22-M: “Puede ocurrir que a los ciudadanos no les importe que sus gobernantes roben”, explica un político con años de experiencia. “O que piensen, y esto sería terrible, que la oposición es mucho peor”.
El PSOE arrancó la campaña con la intención de que se hablara de lo local y se evitara el debate nacional, con el objetivo de orillar los dos años de paro desbocado. Pero los únicos debates que han trascendido de la campaña tienen que ver precisamente con la crisis, los recortes sociales y la política antiterrorista, a cuenta de la sentencia del Constitucional que autorizaba a Bildu a presentarse a las elecciones.
A veces, el promotor de esos debates ha sido un calenturiento Zapateroque llamó bellacos a los que le acusaban de haber hecho recortes sociales, aunque lo que según sus colaboradores quiso explicar es que incluso con el tijeretazo para sortear la quiebra de España aún existían más y mejores prestaciones sociales que durante la etapa de Gobierno del PP.