Rafael Nadal llega, entrena y deja abierta su participación
"Haré lo posible, pero si no estoy bien no estoy bien", avisa el tenista tras caer ante Djokovic.
Pisa la tierra del Coso de Los Califas durante media hora para tomar contacto con la superficie

Rafael Nadal ya está aquí. En un viaje relámpago, y en compañía del alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, y el presidente de la Federación Española de Tenis, José Luis Escañuela, el número dos del mundo aterrizó finalmente en Sevilla en un avión privado procedente de Nueva York y completó en coche el trayecto hasta la ciudad califal, a la que llegó casi a las 15.30 horas, apenas medio día después de perder ante Novak Djokovic la final del Abierto de Estados Unidos. El manacorense evitó las fotos publicitarias en tierras norteamericanas, según aseguró ayer Nieto, gracias a su intervención, lo que posibilitó el rápido traslado del mejor tenista español de todos los tiempos. Ya por la tarde, incluso entrenó durante unos minutos sobre la tierra batida que ahora cubre el ruedo del Coso de Los Califas.

Sin embargo, Nadal ha sembrado serias dudas sobre su participación en la semifinal con sus declaraciones tras la derrota ante Djokovic en un intenso y duro partido de cuatro horas y 10 minutos que el serbio selló con un 6-2, 6-4, 6-7 (3-7) y 6-1. Nadal aseguró estar "mentalmente bien" cara a la Davis, especialmente después de haber sentido en el torneo neoyorquino una reconexión con la fortaleza mental que desde su derrota en Wimbledon y durante este verano había sentido desvanecerse. Sin embargo, dijo que "físicamente es más complicado".

 

EVITAR LESIONES "Si no fuera porque represento a mi país no haría el esfuerzo", aclaró Nadal. "Mi ilusión es poder jugar, pero en la Copa Davis hay cosas que no ayudan: partidos a cinco sets, un cambio de superficie en dos días... Uno lo que no puede hacer es lesionarse. Al menos hay que intentar evitar los máximos riesgos posibles", decía el número dos del mundo, que insistía en que su intención es estar listo "para el viernes o para cuando el capitán (Albert Costa) crea que es necesario". "Milagros aquí hay pocos --continuó--. Y yo voy a hacer lo posible para estar bien, pero si no estoy bien no estoy bien".

El maratón contra Djokovic, incluyendo un memorable tercer set que duró 1 hora y 24 minutos, fue la puntilla a dos semanas en las que el mallorquín ha pasado un total de 18 horas y 24 minutos dejándose las piernas en la dura superficie de la cen

tral Arthur Ashe de Flushing Meadows. Pero, pese a la paliza, y a que haya cierta sensación de "decepción" por caer derrotado en la misma final de Grand Slam y ante el mismo rival ante el que la ganó el año pasado, Nadal interpreta desde una perspectiva positiva lo ocurrido, sobre todo porque empieza a ver la luz en el "doloroso" túnel en que le ha metido Djokovic, que le ha derrotado este año en seis finales.

"Siento que ha empezado una nueva época, cosa que después de Wimbledon no podía decir porque estaba con un pelín de bajón mental y físico", reconocía Nadal. "He vuelto a recuperar todo lo que tengo que recuperar para afrontar el reto que me viene. Sé lo que tengo que hacer y en eso voy a trabajar hasta que lo consiga. El objetivo es ser mejor. Me los marco conmigo mismo, es lo que he hecho toda mi vida y es lo que voy a seguir haciendo", concluyó.

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