juventud y revolución (OPINIÓN)
21 oct. 2012
La juventud es un valor que nunca se podrá recuperar, podremos tener un espíritu joven, pero nunca podremos recuperar las reivindicaciones que los años nos arrebataron. A este hecho, Salvador Allende en Chile mientras ofrecía un discurso a jóvenes universitarios, llegó a decir que “ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción biológica”.
Paralelamente con la transformación y evolución de la sociedad, han ido progresando el conjunto de derechos que garantizan las diferentes etapas de una ciudadanía democrática hasta la consecución del Estado del bienestar.
Tal y como señalaba Thomas Marshall, ser ciudadana/o de pleno derecho hoy implica “desde el derecho a un mínimo bienestar y seguridad económica hasta el compartir al máximo el patrimonio social y a vivir la vida de acuerdo con los estándares imperantes en la sociedad”.
Sin duda cabe que la juventud tiene mucho que decir en este proceso a la inversa que estamos sufriendo en la capital cordobesa. Desde que José Antonio Nieto es alcalde, los datos de desempleo son demoledores. En comparación con el 2011, el paro ha aumentado en la capital cordobesa un 15%, siendo diariamente dieciséis cordobeses quienes pierden su puesto de trabajo, tres de ellos menores de 25 años, jóvenes formados que demandan ocupaciones de mayor cualificación.
Demostrada la poca o ninguna capacidad de gestor de Nieto como alcalde, quizás más preocupado por sus tareas regionales u orgánicas, la juventud cordobesa le exige un verdadero Plan de Empleo Joven que cubra las necesidades básicas y reales, puesto que el actual nos demuestra que no le preocupa o no sabe cómo ponerlo en marcha.
Las opciones laborales de los y las jóvenes se tiñen en Córdoba de un mismo color oscuro, pues mientras la administración municipal congela las oposiciones y despide a funcionarios, el número de autónomos desciende diariamente a la par que las industrias o empresas optan por instalarse en otras ciudades andaluzas.
Sin embargo, la juventud cordobesa nos trae un dato positivo: su participación en la vida social. Córdoba se ha mostrado más solidaria en el último año, y, a pesar de los datos y como éstos afectan a su vida diaria, la juventud ha mostrado su lado más solidario y revolucionario estrechando el marco de colaboración con asociaciones u ONG’s. No se trata de ser revolucionario por ser joven, si no de ser joven revolucionario que aporte ideas para poder contribuir a un cambio radical en la situación que vivimos.
La generación que representamos estamos ante la oportunidad de dar un vuelco a esta situación de negatividad que se nos presenta, encontrando una mayor posibilidad de participación y desarrollo de nuestras potencialidades en colectivos, siendo estos (los jóvenes y los colectivos) quienes con su voz y acción, posibiliten una reacción que tome el camino a una reconstrucción de un modelo en la deriva.